#CENSO2017: Origen étnico ¿Una pregunta necesaria?

Un interesante debate generó esta semana la pregunta 25 que aplicará este domingo el Censo Nacional a los más de 30 millones de peruanos sobre su origen étnico.

Por sus costumbres y sus antepasados, ¿Usted se siente o considera: Quechua, Aimara, Nativo o indígena de amazonía, Perteneciente o parte de otro pueblo indígena u originario, Negro, moreno, zambo, mulato / pueblo afroperuano o afrodescendiente, Blanco, Mestizo u otro?… dice exactamente la pregunta en debate.

Hay quienes critican la pregunta como dudosa. Otros cuestionan las respuestas como confusas e incompletas. Pero lo cierto es que preguntar por nuestro origen étnico y, con ello, sobre nuestra percepción de identidad, significa un paso interesante en el desarrollo de futuras investigaciones que profundicen en ello, de manera que podamos definir perfiles psicográficos de servicios públicos en el país, por ejemplo.

La percepción sobre nosotros mismos es fundamental para diseñar políticas públicas y estrategias corporativas. Eso lo sabemos todos. Pero para ello es importante saber cómo nos percibimos nosotros mismos. Y esa –entiendo– es la naturaleza de esta pregunta que explora, por primera vez, nuestra percepción de identidad en un Censo Nacional.

Sin duda, esta pregunta no resuelve ningún problema de fondo, ni mucho menos aclarará todas nuestras dudas respecto a la identidad nacional, pero si es una hipótesis de partida para seguir el hilo de la madeja con futuras investigaciones cualitativas, bienvenida sea.

Si algo necesitamos a gritos en la comunicación estratégica hoy es explorar más sobre nuestros comportamientos ciudadanos. Por ello no es malo que la incluyamos en el Censo. Que pudo ser mejor redactada, de acuerdo. Que pudo ser mejor explicada, de acuerdo. Que nadie sabe contarnos cuál es el plan que se tendrá con esos resultados y hacia dónde apuntan, de acuerdo. Pero al menos alguien está tomando decisiones respecto a saber más sobre nuestra propia percepción de la identidad étnica nacional. Habría que saber qué seguirá luego, sin duda, cuando tengamos más claros los resultados. Esperemos que así sea.

 

Lo cierto es que la pregunta de marras puede abrirnos puertas muy interesantes que nos ayuden a definir estos perfiles psicográficos necesarios hoy en día, superando las grandes limitaciones que hoy tienen los niveles socio económicos para entender conductas ciudadanas.

 

Superar los estilos de vida de Arellano y diseñar perfiles para servicios públicos como salud, educación, seguridad social y programas sociales es un paso que debimos dar hace muchos años; pero la inercia de nuestras burocracias siempre detuvieron el obvio paso que había que dar. Hoy tenemos una oportunidad que no debemos desaprovechar.

 

No tengamos miedo a responder. Yo soy mestizo, por cierto. Y eso responderé el domingo cuando me hagan la pregunta que ocasionó un interesante debate en redes y medios de comunicación esta semana. Perdamos el miedo y demos paso a la investigación, paso fundamental para definir políticas de gestión pública y una comunicación adecuada. Nada perdemos al responder.